De sexualidad hay que hablar

Sonia Marta Mora Ministra de Educación La primera vez que una de mis hijas y sus amigas me bombardearon con preguntas sobre sexualidad, confieso que la escena me tomó por sorpresa. Entonces me creía preparada para la tarea, pero lo cierto es que me hubiese ayudado mucho el contar con más apoyo, principalmente del sistema educativo. No hay ninguna duda: los centros educativos deben ser espacios propicios para que los estudiantes —de acuerdo con su grado de desarrollo y madurez—  tengan la oportunidad de responder a sus preguntas, prepararse para vivir su sexualidad en forma plena y responsable, y tomar decisiones debidamente informadas.  Esto supone adquirir habilidades para comunicarse asertivamente y protegerse ante los riesgos de abuso y de violencia; supone también aprender a reconocer y respetar los derechos de las personas en su diversidad, entre ellas sus identidades o expresiones de género. La investigación en esta materia es contundente: la educación sobre sexualidad,  lejos de fomentar relaciones sexuales tempranas, propicia que éstas se posterguen y se asuman con corresponsabilidad y autocuidado. Es claro que la familia tiene una enorme responsabilidad en este tema y que la escuela no la sustituye. Pero así como la familia tiene un deber, la escuela y el colegio también lo tienen. Recientemente dimos una noticia importante para el país: por primera vez la Educación para la Afectividad y Sexualidad se consolida como una asignatura específica. Ya no como parte de otra materia, sino como espacio que en sí mismo constituye una asignatura independiente. La nueva lección se impartirá en el 2018 en 10° año, por docentes de Psicología, con una metodología que propicia la participación, la resolución de casos y la reflexión. Otra innovación es que esta asignatura está contemplada en un modelo mixto, que consiste en la existencia de espacios curriculares específicos y la complementariedad a través de distintas asignatura. El siguiente cuadro me permite explicarlo mejor.

Nivel Asignatura
I y II ciclo (Primaria) Orientación
Ciencias
III ciclo ( 7º, 8º y 9º) Orientación
Educación Cívica
Educación para la vida cotidiana
Ciencias (Que incluye el Programa de Afectividad y sexualidad)
10º año Educación para la Afectividad y la Sexualidad
Psicología
Orientación
Educación Cívica
Biología
  El abordaje del tema se asumirá en I y II ciclo de primaria, en Orientación y Ciencias, de forma complementaria. En III ciclo (7°, 8° y 9°) interactúan  Educación Cívica, Educación para la Vida Cotidiana y el Programa para Afectividad y Sexualidad que se aprobó en 2012,  asociado a la asignatura de Ciencias. En Educación Diversificada  tendremos esta nueva asignatura,  complementándose con Psicología, Orientación y Biología.  Esto es lo que entendemos por “complementariedad”: un espacio específico en sexualidad, pero a la vez perspectivas diferentes sobre la temática construidas desde distintos espacios disciplinarios y saberes. Además, este modelo propone la incorporación de estrategias co-curriculares que refuercen los procesos educativos. Una nueva lección, dentro de una nueva Política Curricular La nueva asignatura se enmarca en una novedosa Política Curricular que comenzamos a trabajar en esta administración y que fue aprobada por el Consejo Superior de Educación en 2016. ¿Cuál es la base de esta transformación? Programas de estudio diseñados para el desarrollo de habilidades, destrezas y competencias. Es decir, lo crucial no es el número de contenidos que imparte el profesor o profesora sino las habilidades y aprendizajes que efectivamente desarrolla el estudiante. Transitamos así de la enseñanza al aprendizaje y colocamos realmente a la educación costarricense en el siglo XXI. Una urgencia nacional La aprobación en 2012 de un programa de estudios de Afectividad y Sexualidad asociado a la asignatura de Ciencias fue indiscutiblemente un paso de enorme relevancia. Fundamental, es cierto, pero el país necesita seguir avanzando e innovando. Según el importante estudio que en 2014 realizó Paniamor en relación con las Uniones impropias, el 8.6% de las niñas y adolescentes mujeres entre los 12 y los 19 años habían estado en algún tipo de vínculo de convivencia conyugal —compatible con relaciones impropias— con un hombre adulto. Tales desequilibrios de poder en ocasiones también ponen en riesgo la vida. Las estadísticas sobre femicidio del Poder Judicial respaldan esta afirmación: entre 2004 y 2014, un promedio de 32 mujeres por año murió a manos de sus compañeros sentimentales. Un 75 % de las víctimas nunca reportaron maltrato ante las autoridades, y 15% fueron mujeres menores de edad. Las estadísticas sobre embarazo adolescente del INEC también son relevantes. Datos del 2015 indican que alrededor del 16% del total de nacimientos ocurridos en Costa Rica corresponden a adolescentes madres: la gran mayoría entre los 18 y 19 años, aunque se registran 432 nacimientos cuyas madres tenían entre 12 y 15 años. Estos datos golpean nuestra conciencia y convocan nuestra responsabilidad. Hago un llamado a madres, padres de familia y personas encargadas para que se acerquen a los centros educativos para conocer más sobre estos nuevos programas, que se han diseñado con base en saberes que evolucionan pedagógicamente en cada etapa del desarrollo y desde un enfoque de derechos humanos. Que alguna que otra voz alarmista o desinformada no nos sorprenda. ¿A quién le puede interesar sembrar duda y temor? Estoy segura de que ningún sector tendrá razones para impedir que preparemos a nuestros niños, niñas y jóvenes para vivir su sexualidad en forma plena y responsable, y para  romper el silencio en situaciones de abuso y violencia. El Relator Especial de Naciones Unidas señaló en el 2010 que “el derecho a la educación incluye el derecho a la educación sexual, el cual es un derecho humano en sí mismo, que a su vez resulta condición indispensable para asegurar que las personas disfrutemos de otros derechos humanos, como el de la salud, el derecho a la información y los derechos sexuales y reproductivos”. Sobre afectividad y sexualidad tenemos que hablar.]]>